Y allí me quedo, hablando sola, creando un monólogo más para agregar a la lista de veces que me has dejado gritando verdades que un día debiste escuchar. Te he dado mil y un oportunidades para reivindicarte, para abrazarme y ayudarme a dejarlo todo atrás. Para no tener que recordar que cuando llega la hora, siempre hay algo más importante que vale más que lo que sea que tengo para decirte, que vale más que todo mi ser. Para no entender por qué me buscas y me dejas pagando las cuentas de este amor que ya no tiene vuelta atrás. Escondo el dolor porque no se como explicarte que las heridas han cerrado pero las cicatrices me recuerdan que ciertas cosas han pasado, que esas situaciones me han cambiado y han hecho de mi la que hoy en día soy. Al menos dime, deja en claro, dime si quieres que me quede o me vaya porque no puedo seguir haciendo caso omiso cuando veo cómo te revuelcas en brazos de otras, entre copas, cubriendo todo el dolor que llevas contigo donde quiera que te hayes mientras me dejas apostando que en sus ojos, vez los míos, que me recuerdas en la cara de cada mujer que besas. Amor, un día espero que te des cuenta del error que has cometido, de lo que me has lastimado dejandome caer cuando más te necesitaba.

martes, 8 de mayo de 2012


En un rincon de mi memoria sobran noches de tristeza, poca gloria, y soledad. Y en el hueco de los años más dorados, caben tus ojos prestados y un adiós para olvidar.
Pastillitas de olvido, tengan el recuerdo vivo, de la noche que lo vi bailar, se movía como loco, inestable y caprichoso, y era triste como mi ciudad. 
Y yo, que te di todas mis noches a vos, sin lamentos ni reproches, te di en las noches y los días, mis mejores melodías, en las horas más tremendas de mi vida.

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